Querido blog:
He tenido que abrirte, como operación fundacional, para dar cuenta al mundo a través de la red de uno de los episodios más importantes de toda mi vida. Hacienda -que como bien sabemos, somos todos- me ha convertido en… ¡ESCRITOR! Manuel García, ¡escritor! ¡Qué júbilo!
No imaginaba yo tamaña dicha cuando, con aire cauto y circunspecto, atravesaba el arco detector de metales de la Delegación de la Agencia Tributaria para disfrutar una demora de unos 60 minutos en pos de tan rimbombante epígrafe de actividad. Pensé, ignorante de mi, que hacer guiones para audiovisuales como autónomo era una tarea más prosaica, en el sentido más insulso del término. No columbraba las alturas artístico-profesionales que me esperaban tras el anaranjado impreso 037, que tanto hace para un alta, una baja o una modificación de la declaración censal. ¡Qué regalo de la vida y del Fisco!
Me veo en la obligación moral de corresponder a tamaño depósito de confianza con el inicio de una obra literaria digna de tal mérito. Debo consagrar mi talento a la Escritura, ¡pardiez!
Habrá ahora que sopesar arduos interrogantes: ¿a qué género tendré que encaminar mis pasos? ¿iniciaré mi prez en el mundo de las letras con una elgante novela ligera? ¿estaré, empero, mejor dotado para el verso azul y la canción profana? ¿serán estos tiempos tan malos como dicen para la lírica? Se admiten sugerencias.
por qué no lo intentas con algo tipo ” Sin noticias de Gurb”?